España conmigo

Miranda:

  • Jesús, vamos a empezar con tu biografía. ¿Me puedes decir algo sobre ti y tu familia? ¿De dónde eres? ¿Dónde vives? ¿Profesión? ¿Familia?

Jesús:

Encantado te cuento algo sobre mí mismo y mi familia. Nací en Madrid, pero al poco mi familia se fue a vivir primero a Alemania y después a Holanda. Volvimos a Madrid y allí fuimos mis dos hermanas y yo al Colegio Alemán. Luego estudié en la Universidad Complutense de Madrid y me vine con 22 años a cursar otros estudios universitarios a Múnich. Aunque me vine con la idea de quedarme sólo un corto espacio de tiempo, han pasado ya veinte y tantos años y sigo viviendo aquí. Y es que acabé conociendo a una chica alemana con la que me casé y tenemos dos chicos.

Toda mi vida laboral he trabajado aquí en Múnich como redactor técnico. Actualmente soy jefe de departamento en mi empresa de siempre.

Miranda:

  • Nuestro tema es “El hogar”: ¿Qué dirías tú: El hogar es un sentimiento, un estado o un proceso? ¿Hay una diferencia entre el hogar y la casa donde estamos viviendo?

Jesús:

El hogar es un sentimiento porque está ligado a la familia o a un grupo de personas emparentadas que viven juntas. Quizás sea en primera estancia un estado que te viene dado, puesto que uno no decide dónde nace. También puede que sea un sentimiento; sobre todo un sentimiento positivo. Si no fuera positivo, puede que no pudiera hablarse de “hogar”. Pero también puede que sea un proceso, puesto que uno acaba siempre formando poco a poco un segundo hogar con su mujer e hijos. La casa donde estamos viviendo es también parte del hogar. Bueno, del nuevo hogar. Y la casa donde vivimos en nuestra infancia, adolescencia y juventud esa también es parte del hogar, del hogar primero, que es el de nuestros padres.

Miranda:

  • Hoy día mucha gente tiene que cambiar frecuentamente la localidad donde vive por la globalización. ¿De qué depende si esta gente va a encontrar un nuevo lugar donde está sintiendo el hogar? ¿O piensas que no es posible encontrar otro hogar, es decir, que el hogar es único?

Jesús:

No creo que el hogar sea único. O mejor, que esté ligado exclusivament a un solo sitio, a un solo lugar. Pero un hogar necesita tiempo. Uno tiene que desarrollarse como persona y vivir muchas experiencias, buenas y malas, mientras vive en un lugar. No sabría decir cuánto tiempo. A vece más, a veces menos. De niño viví sólo dos años y medio en Holanda, pero cuando volví a la edad de siete años a Madrid, Holanda siguió siendo mi hogar durante unos años más. Mi hogar perdido.

Eso sí, creo que siempre que se pierda un hogar se perderá algo de manera irremediable. Es decir, un nuevo hogar nunca podrá sustituir un hogar antiguo.

Miranda:

  • Tengo unas fotos que representan mi asociación con el hogar. ¿Estás de acuerdo o podríamos utilizar hoy día otras fotos más modernas o familiares de otra manera en relación con el hogar?

Jesús:

Creo que yo podría utilizar muchas fotos distintas en relación con el hogar. Fotos de Holanda, de Madrid, de Robledo de Chavela y de aquí en Múnich. Fotos de hogares que “se han perdido” (Holand, Madrid) o de hogares que siguen siendo actuales (Robledo de Chavela, Múnich). Aunque hay que reconocer que el hogar de los padres va cambiando desde que uno lo deja en algún momento de la juventud y ya no puede seguir exactamente ese hogar que llevamos en nuestra memoria.

Miranda:

  • Siempre me ha parecido en Múnich que España te acompaña a ti y a tus amigos del Colegio Alemán de Madrid – Deutsche Schule Madrid que viven hoy también en Múnich toda la vida. Alemanes o españoles da igual. ¿Por eso, qué escribirías en un artículo con el título “España conmigo”?

Jesús:

Claro. Múnich es mi nuevo hogar. Incluso diría que ya no tan nuevo. Pero España es mi lugar de origen y dónde vivo el paso de la adolescencia a la juventud, que es una de las fases vitales más importantes para una persona. Esa época te marca. Y probablemente de forma duradera para el resto de tu vida. Además, en mi caso particular, tengo dos amigos del colegio que viven aquí. Son amigos a los que me unen muchas cosas, puesto que tenemos vivencias comunes que van de la infancia, pasando por la adolescencia y juventud (en España) hasta la edad adulta (en Alemania).

No sé qué escribiría exactamente en un artículo con el título de “España conmigo”, pero supongo que hablaría en primer lugar de la lengua. El castellano es, al fin y al cabo, la lengua en la que pienso y expreso mejor mis sentimientos. Por lo menos, algunos de los sentimientos básicos que tenemos las personas. Quiero decir que cuando tenía en brazos a mis hijos pequeños, de bebés, pues nunca se me ocurrió hablarlos en alemán. Cosa que sí haría hoy en día para cambiar impresiones con ellos sobre temas escolares, por ejemplo.

En segundo lugar hablaría de la cultura. Supongo que la cultura y la idiosincrasia españolas me diferencian en muchos aspectos de las personas que me rodean aquí. La forma de valorar muchas cosas (como, por ejemplo, la comida). O la forma de hablar y actuar (por ejemplo, alzo mucho más la voz que los alemanes, tengo menos reparos que ellos con la cercanía de mis interlocutores, gesticulo más). Así que sí; supongo que llevo a España conmigo a todos lados, a todas horas. No es ni malo ni bueno. Simplemente es así.

Jesús, muchas gracias por esta entrevista.

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